1. Fase de Exploración: Orígenes del turismo en Ibiza (1931‑1936).
La década de 1930 fue cuando el turismo nació como tal en
Ibiza. En los años treinta, Ibiza llegó a contar con varios hoteles y fondas,
con unas 473 plazas en total (Méndez, 2001). Desde hace mucho tiempo los
“espíritus atormentados” han “emigrado al Sur en busca de la isla, donde los
perfiles fronterizos están bien delimitados y la utopía nace diáfana”
(Planells, 1986: 7). Las islas del Mediterráneo y especialmente Ibiza han
tenido un papel muy importante en este proceso de imigración del norte frío y
civilizado al sur que era arcaiso, cálido y caótico. El los años treinta
(1931-1936) han llegado los científicos, intelectuales y refugiados. Muchos
artistas de Europa, que era tan convulsa a finales de los años veinte y
principios de los años treinta, llegaron a Ibiza por un motivo que fue
denominado por Xavier Rubert de Ventós como “la Mediterránea como mito
cultural” (Rubert, 1985). Entre ellos eran Raoul
Hausmann, Walter Benjamin, Erwin Broner, Wilhelm Faber Erwin von Kreibig y
Wolfgang Schulze “Wols”. La presencia de los artistas e intelectuales en Ibiza y su
relación con la población local fue el principal atractivo de la industria
turística. Otros destinos prestaron más atención a los factores como el
exotismo (Marruecos, Egipto, etc.), los restos arqueológicos (Grecia, etc.) o
el paisaje natural (Mallorca, Menorca, etc.). En 1936, fue producida una
parálisis en los viajes de placer por la situación política y económica en el
país. produce una parálisis en los viajes de placer y un clima de gran tensión recorre
toda Europa. En Ibiza los hechos más sangrientos de la Guerra Civil no se
producirían hasta septiembre.
2. Fase de Implicación: El turismo renace (1939‑1957).
Durante este período se creó un potente sector turístico
que a finales de los años 50 fomentó la economía local y se estaba convirtiendo
en el PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural (Cirer, 2004: 239). La
Fase de Implicación se puede subdividir en dos partes. De 1939 a 1950 el
desarrollo estaba frenado debido a los efectos de la Guerra Civil Española, la
Segunda Guerra Mundial y los primeros, y más duros, años de posguerra, bloqueo
internacional y política autárquica. A partir de 1950 el sector turístico fue
recuperado: fue aumentada la oferta de plazas, aparecen otra vez los artistas e
intelectuales y llegaron los beatniks (“miembros de la contracultura surgida en
los años 1950 en Estados Unidos, antecesora de los hippies, y caracterizada por
el anticapitalista, el antiautoritaria, el individualista y la admiración por
los autores de la generación Beat” (PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio
Cultural. 12 (4). 2014)). En junio de 1946, se reinauguró el antiguo Gran Hotel
con el nombre de Hotel Ibiza (Cirer, 2004: 183 -185; Ramón, 2001: 71 -73). El
21 de septiembre de 1947 se produjo el restablecimiento de la línea
Ibiza-Barcelona inaugurado en 1909 e interrumpido en 1936 por la Guerra Civil,
que incrementó el flujo de turistas. A partir de 1949 surgieron algunas normas
que facilitaron la actividad en el sector turístico (Cirer, 2004: 189). En 1950
las camas ofertadas eran 481, mientras que en 1935 eran 473. Entonces en 1950
el nivel de desarrolo del turismo era igual como antes de la Guerra Civil
(Cirer, 2004: 216).
La década de los cincuenta: empieza el despegue del sector. A partir de 1950, con el establecimiento de los servicios
extraordinarios de verano, la apertura del aeropuerto que adquirió la categoría
internacional y el levantamiento del embargo de la ONU a España en 1950 se
produce una aceleración en el crecimiento del número de llegadas, alcanzando en
1960 los 24.400 turistas alojados en hoteles (Cirer, 2004: 211-213). Después
del año 1957 la mayoría de los turistas eran los franceses sustituyendo a los
ingleses. Entre 1955 y 1960 la oferta de plazas turísticas se triplicó,
llegando a las 3.357 camas (Cirer, 2004: 216 -218; Ramón, 2001: 80). El
ambiente bohemio del París fue el principal difusor de Ibiza como destino. “Si
a esa libertad absoluta para vivir de que se gozaba le sumamos una situación
geográfica envidiable, la benignidad del clima, la buenaventura del mar
Mediterráneo, las innumerables bellezas naturales de la isla aún vírgenes casi,
la conservación de una ciudad antigua intacta y con vida [...], pues añadámosle
como propina un coste de vida, una baratura de precios increíble, y
comprenderemos facilísimamente que Ibiza se convirtiera en polo de atracción de
artistas, bohemios y bon vivants del mundo entero” (de Castro, 2003: 173).
3. Fase de Desarrollo: El “boom” turístico (1958‑1976)
La apertura del aeropuerto, la aprobación de leyes
nacionales que facilitaban la entrada en el país, la devaluación de la moneda,
una cierta apertura del país a capitales extariores, la llegada de ayudas para
financiar los hoteles han producido el “boom” turístico, una gran aceleración
del crecimiento de la oferta y del número de turistas. Ibiza sigió ejemplo del
desarrollo de Mallorca al haber concentrado hoteleras al borde del mar y haber
aprovechado la financiación desde el extranjero, aunque con unos diez años de
retraso (Rozenberg, 1990: 136). Desde entonces el destino turístico obtuvo una
imagen de isla bohemia y festiva a través de los artículos de la prensa escrita
y de los medios audiovisuales, la publicidad, las agencias de viajes y los
turoperadores. También Ibiza se convierte en importante enclave del movimiento
hippie.
Década de los sesenta.
Gracias a las mejoras en las comunicaciones se incrementó
el número de turistas. Si en 1961 el número de visitantes fue de 42.742, en
1970 se situaría en 361.670, con lo que había empezado el boom turístico (Cerdà
y Rodríguez, 1999: 34, 43; Ramón, 2001: 96 -97; Rodríguez, 2003: 86). Durante
los sesenta en la isla convivían diferentes grupos humanos con sus propias
culturas: la población ibicenca, que empezó a trabajar en el sector turístico;
los trabajadores que huían de la pobreza de sus pueblos; los beatniks que
estaban en busqueda de un lugar “oculto” al mundo moderno; los hippies y los
turistas, cada vez más numerosos. A finales de los sesenta, los artistas e
intelectuales empezaron a abandonar la isla, porque Ibiza empiezó a ser cara y
aburrida y se convertió en multitudinario punto de paso del movimiento hippie.
Década de los setenta.
En la década de los setenta se produce el fin del fenómeno
hippie, surge la primera ofertade discotecas de la isla, acompañado por el
cambio político y la crisis económica de postguerra. Durante estos años se notó
mucho la imigración que llegaba para trabajar en el sector turístico. Una buena
prueba de ello fue la creación de una Oficina de Ayuda a los Inmigrantes
(Rodríguez, 2003: 61). Esta llegada de población provocó los cambios
significativos en la sociedad de Ibiza. Los bohemios, artistas, intelectuales y
miembros de la contracultura en general fueron sustituidos por los turistas que
buscan vivir por unos días la libertad, el clima y las fiestas que aquellos
vivían y que los medios de comunicación difundían.
4. Fase de Consolidación (1977‑2000)
Después de la crisis más fuerte del sector en toda su
historia que tenía lugar entre 1982 y 1992 se produjo un aumento significativo
del número de turistas. En el año 200 fue alcanzado un máximo histórico. Según
la evolución del sector había dos partes de la face recién mencionada: antes de
la crisis (años ochenta) y después de la crisis (años noventa). Comparando con
los fases de implicación y desarollo que tenían los elementos característicos
como la llegada de artistas y el movimiento hippie, un signo distintivo de la
fase de consolidación eran los nightclubs. La fama mundial la tenían discotecas
como Pacha, Angel’s, Playboy, Amnesia y Ku (Ramón, 2001: 158-159). Las
deficiencias del boom de los sesenta y los setenta produjeron una serie de
problemas posteriores, como los turistas conflictivos (Ramón, 2001: 141). Pero
la década de los noventa se caracterizaba por la reflexión sobre los futuros
pasos en el sector turístico de la isla. Empezaron a surgir una enorme cantidad
de los requisitos para adaptar los establecimientos a las nuevas exigencias, lo
que produjo una recuperación del número de los turistas, haber llegado al
apogeo en 2000 (Ramón, 2001: 179).
5. Fase de Estancamiento: Rediseñar la oferta (después de
2000)
Después del año 2000 se destacó una tendencia de
vacilaciones entorno a los 1,8
millones de turistas anuales. Se puede observar un incremento de llegadas de
turistas por efecto de las aerolíneas de bajo coste. Pero se ha reducido la
cantidad de pernoctaciones, que produce una fase de estancamiento.Hay que
mencionar que la Ley General Turística establecía que no se podían abrir nuevos
establecimientos hoteleros si no eran de 4-5 estrellas y, además, las nuevas
plazas debían ser a costa de la amortización de plazas existentes. Según datos
del Ibestat en 1999 había un hotel de cinco estrellas (116 plazas) y 12 de
cuatro estrellas (3.968 plazas) y en 2012 seis de cinco estrellas (1.035
plazas) y 33 de cuatro estrellas (10.567 plazas). En cambio, según la misma
fuente, en 1999 había 542 establecimientos (79.654 plazas) y en 2012 551 establecimientos
(79.565 plazas). Ha sido producida la mejora cualitativa de la oferta
turística.
La promoción del destino turístico se sigue
centrando en el turismo de sol y playa por el clima y por el ocio
nocturno. Sin embargo, en los últimos años, Ibiza posee una presencia de
famosos y está añadiendo a su imagen previa el glamur, la libertad, un concepto
de la vida alternativa, teniendo en cuenta la herencia de los hippie.
Referencias:
Cardona, J.R. y Cantallops,
A.S. (2014). Historia del turismo en Ibiza: Aplicación del ciclo de vida
del Destino Turístico en un destino maduro del Mediterráneo. Revista de Turismo
y Patrimonio Cultural. 12(4), 899-913.
Recuperado de: http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/pasos/id/622
[Última consulta: 28/12/2016].
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